El país más pequeño del mundo: Principado de Sealand

Dos torres de metal unidad por una cubierta ubicadas en las aguas del mar del Norte,que componen un territorio "Oficial" de una pequeña comunidad que se auto proclamó a mediados del siglo XX, los cuales vienen reclamando hace más de cincuenta años el reconocimiento internacional de su soberanía. 

Aquí se venden documento de identidad, sellos postales, banderas, títulos mobiliarios, etc

Una historia que podría rayar en lo absurdo, pero que, en últimas, es la crónica del ‘país más pequeño del mundo’: el Principado de Sealand.

Lo que pasó primero.

Los primeros que dieron pasos en el diminuto país comenzaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el ejército alemán era la amenaza más preocupante en Europa, los militares decidieron construir varias fortalezas marinas en los estuarios de los ríos Támesis y Mersey en 1942.

Se llamaban los fuertes Maunsell.

 

Terminado el conflicto global, esas fortalezas quedaron prácticamente sin función oficial a mediados de los años cuarenta.

A varias de estas las desmantelaron, otras las tomaron como valor histórico.

Sin embargo, aficionados radicales se ‘adueñaron’ de los fuertes militares y empezaron a perseguir unas cuántas emisoras que eran 'al margen de la ley' y que ambientaron el crecimiento de las juventudes británicas en la década de los sesenta.

 

Un antiguo miembro de la marina británica, Patrick Roy Bates, llegó a las Torres de Roughs con la idea de imponer su propia radio pirata, despojando a quienes estaban allí, desistió de su pretensión inicial y optó por independizar los 500 metros cuadrados que pisaba.

 

Él llamó a las torres Principado de Sealand, gracias a sus aventuras en el ámbito político.

En cuestión de poco tiempo (Ocho años, para ser exactos) a mediados de 1975, los Bates emitieron la moneda, diseñaron la bandera, redactaron la constitución, el himno, crearon pasaportes…

'La libertad desde el mar', lema del escudo.

Todo se dio en aparente calma hasta que, en 1978, los alemanes volvieron a representar una amenaza para la ‘autonomía’ de su territorio.

Sobrevivieron a un golpe de estado

 

Alexander Achenbach, un abogado germánico, irrumpió y se autoproclamó como ‘primer ministro’ de Sealand. Aquello fue lo más parecido a un golpe de Estado.

El equipo de Achenbach tomó en cuestión de minutos a Michael Bate, hijo de la familia fundadora, como rehén.

El heredero de los Bates, tras ser liberado, regresó a ‘su tierra’ y se armó de pistolas, capturó a los subversivos y los declaró como prisioneros de guerra.

Según algunos registros, los gobiernos de Alemania y Países Bajos le pidieron la liberación de sus ciudadanos.

Un atractivo mundial

Aunque su lucha por la libertad, que clama su escudo de armas, parece seguir en los ideales patrios, el país más pequeño del mundo se ha convertido en toda una atracción global.

En 1987, el gobierno británico tuvo que ampliar su franja marítima y acogió las Torres de Roughs.

Desde hace tiempo, los habitantes del lugar no suelen ser más de cinco personas. Michael Bate, quien fuese el ‘segundo liberador’ del país, es el mandatario actual.

 

Tienen una cuenta de Twitter en la que hay gente que simpatiza con su causa.



Fuente: Portafolio

 

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